martes, 21 de febrero de 2012

Probador urbano

Cada lunes, Luís está impaciente de que sea la hora de salir del trabajo para dirigirse hacia la parada de autobús e ir al campo de futbol, a su partido semanal. A última hora cuando estaba a punto de cerrar le ha entrado un cliente con prisas que le ha hecho quedarse más tiempo y posiblemente tener que llegar tarde a su esperado partido. 
A las 8 por fin puede salir aunque su partido empieza a y media y sabe que llegará tarde porque aun tiene que coger el autobús y cambiarse de ropa en el campo. Resignado corre hacia la parada de autobús sin perder un segundo. A su llegada ve un objeto extraño, un probador, ¿qué hará esto aquí? Tras unos minutos, piensa que podría cambiarse allí mismo y solucionaría el problema del cambio de ropa, llegaría a tiempo para jugar y no haría perder el tiempo a sus compañeros.
Al principio la idea no le convence demasiado, por vergüenza, temor, el que pensarán, pero tras ver el panel informativo que indica que el autobús aun tardará 7 minutos, toma valor y decide entrar en él y ponerse su ropa de futbol. Una vez dentro está nervioso ya que es una situación extraña pero poco a poco consigue cambiarse y cuando llega el autobús, Luís está listo para ir a su partido. Sube a este y llega al campo listo para correr y pasar un buen rato sin que ese cliente haya supuesto un problema para su partido ni sus compañeros.

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